PARLAMENTO DE UGANDA GLORIFICAN A DIOS POR NO TENER MUERTES DE COVID-19

Parlamentarios de Uganda tomaron un tiempo para agradecer a Dios porque su país no ha registrado muertes por Coronavirus.

Los parlamentarios orando por el país en la apertura del año legislativo

Bajo las palabras «Porque cuando soy débil soy fuerte», el parlamento dio inicio a la sesión orando y agradeciendo a Dios porque la pandemia no ha causado estragos como en otros países.

Rebbeca Kadaga, la presidenta del parlamento, fue quien dijo inicio a la s oraciones, resaltando como petición también que se abran otra vez las iglesias.

Según la Universidad John Hopkins, quien monitorea la pandemia en todos los países descubrió que Uganda no ha tenido fallecidos por Covid-19.

«El hecho de que nos reunimos aquí para orar es un testimonio de que podemos llegar a un acuerdo para las oraciones en los lugares religiosos de culto», dijo.

Junto a Kadaga estuvo el vicepresidente, Jacob Oulanyah, por el jefe de gobierno, Ruth Nankabirwa, el líder de la oposición en el Parlamento, Betty Aol Ocan y representantes del poder judicial; todos en común acuerdo.

Asimismo, agradeció a los presentes por cumplir con su trabajo al 100% teniendo el 30% de la capacidad que normalmente se requiere.

«La mayoría de los empleados trabajan desde casa con solo unos pocos en la estación y entregan excepcionalmente, independientemente de las circunstancias», agregó.

De igual manera sembraron la oración por los funcionarios públicos y autoridades a fin de que hagan un buen trabajo para el país y en favor de quienes más necesitan.

«Oramos por los funcionarios públicos que no son corruptos, no buscan el engrandecimiento personal o buscan usar sus cargos para acumular riqueza», agregó Ruth Byoona, jefe de la oficina del líder opositor de la región.

En Uganda, solo se han registrado 1.006 personas infectadas, pero sin ningún fallecido; cifras que el pueblo celebra porque es Dios quien ha estado con ellos en medio de todo.

LA IGLESIA DE JESUCRISTO FRENTE A LA PANDEMIA COVID19

MISIONEROS ACOSADOS POR LAS AUTORIDADES EN VIETNAM MIENTRAS ENTREGAN AYUDA POR COVID-19

La Iglesia Universal de Jesucristo ha tomado una postura frente a las medidas adoptadas por las autoridades, frente a la amenaza del Corona Virus que viene azotando cruelmente a la humanidad.

Esa postura, no podría ser más que el de la obediencia a lo dispuesto por las autoridades de cada país. Sin embargo, la iglesia sabe perfectamente que lo que viene sucediendo no es más que lo que está profetizado por la Palabra de Dios.

La Biblia, Palabra de Dios afirma en muchos de sus libros, que esta peste y otras peores vendrán.

Isaías 26:20: ¿versículo de la Biblia predijo la cuarentena por el coronavirus?

En redes sociales se ha viralizado esta cita bíblica que coincide con lo que pasa en el mundo y su fecha.

Usuarios de redes sociales publicaron comentarios en los que manifiestan que la Biblia pudo haber profetizado la cuarentena que vive el mundo ante la propagación del coronavirus.

«Ve pueblo mío, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor», dice el versículo correspondiente a Isaías 26:20 en lo que para muchos significa una profecía de lo que sucede en gran parte del mundo en la actualidad.

El versículo 21 sigue: “Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos”.

Un mundo desenfrenado que marchaba en reversa, contra Dios, mal uso del sexo, asesinatos, drogadicción, delincuencia, pérdida total de valores, etc., etc. Es justo lo que a DIOS no agrada y como consecuencia el castigo.

Pero la Iglesia de Cristo, sabe que con su obediencia no saldrá contaminada. “…Entra a tu casa y cierra la puerta” es el remedio. La Iglesia obedece y acata la inmovilización social, porque sabe que la ira de Dios pasara.

Familias cristianas a quienes el gobierno les había negado ayuda, recibieron donaciones de socios misioneros de Open Doors

Algunas de las personas que deberían recibir esta asistencia son 18 familias cristianas en una parte del norte de Vietnam, cerca de la frontera con China. Hay 107 personas en total, incluidos ancianos y niños. La ayuda gubernamental es distribuida por las autoridades locales.

«¡El gobierno no es responsable de sus familias!”

Pero ninguno de esos 107 cristianos recibió ayuda. En cambio, las autoridades les dijeron: “¡Ustedes son cristianos y su Dios cuidará de su familia! ¡El gobierno no es responsable de sus familias!”.

Los equipos de Open Doors sabían que tenían que hacer algo para ayudar a estas familias. Luego, la semana pasada, los socios locales de la organización cristiana pudieron proporcionar bolsas de arroz a estas familias. Pero a pesar de que parecía un acto «simple», se hizo difícil.

Para evitar una gran reunión y miradas indiscretas, los socios de Open Doors le pidieron a un representante de cada una de las 18 familias que se reuniera en la casa de un miembro de la iglesia y recibiera su ayuda alimentaria de emergencia. Los misioneros comenzaron inmediatamente la distribución cuando llegaron a la escena.

Discriminación a los cristianos

Pero solo 15 minutos después, aparecieron las autoridades locales, incluido el líder tribal, el jefe de Asuntos Religiosos de la ciudad, dos policías y algunos otros funcionarios oficiales. Exigieron que los misioneros detuvieran la distribución y les preguntaron de dónde venía la ayuda.

Uno de los misioneros, el Pastor, enfrentó valientemente a las autoridades ante el hostigamiento.

«Nuestra iglesia donó estas bolsas de arroz para ayudarlos en este momento difícil», dijo. “Como no pudo proporcionarles alimentos y los discriminó por ser cristianos, nuestra iglesia decidió ayudarlos. ¿Por qué nos impide ayudarlo?».

Uno de los policías respondió: “¡Porque son cristianos y son ricos! No hay necesidad de ayudarlos».

Entonces el pastor respondió: “¿Cómo puedes decir que son ricos? Incluso ahora, si vas a su casa, verás que sus hijos no tienen nada que comer”.

Pero las autoridades locales no cedieron. Exigieron que los misioneros empacaran y abandonaran el pueblo de inmediato. Les ordenaron mostrar sus documentos de identificación nacionales, pero el equipo se negó a hacerlo, diciendo que no habían violado ninguna ley. Entonces, la policía tomó sus fotos.

Para evitar mayores complicaciones, los socios de Open Doors llevaron los sacos de arroz a una aldea diferente, donde un cristiano local abrió voluntariamente su casa para almacenar ayuda, a pesar del riesgo de ser visitado o interrogado por las autoridades.

Los representantes de las 18 familias fueron instruidos, uno tras otro, para ir discretamente a la casa de ese cristiano y recibir su ayuda. Cada familia recibió cuatro bolsas de 25 kilos de arroz.

Uno de los destinatarios expresó su gratitud por la donación que recibió de los misioneros.

«Me gustaría agradecer mucho a nuestros hermanos y hermanas», dijo. “Gracias por apoyarnos en este momento difícil. Recibimos arroz y ayudará a nuestras familias a comer en los próximos días. Que Dios bendiga sus corazones».